Anaconda verde

 La anaconda verde no es una serpiente venenosa y es la serpiente más pesada del mundo. Se las puede encontrar en Sudamérica. También es una de las más grandes serpientes del mundo. Aunque la pitón reticulada es la serpiente más larga del mundo, alcanzando más de 8.7 metros (29 pies) de longitud, no pesa de ningún modo como la anaconda verde. La anaconda verde puede medir más de 5 metros de largo (16 pies), puede pesar más de 227 kilogramos (500 libras) y el diámetro puede medir más de 30 centímetros (un pie). La anaconda verde más larga y pesada registrada científicamente era hembra y medía 5.21 metros de largo (17 pies) pero sólo pesaba 97.5 kilogramos (215 libras).

Tiene la piel verde oliva con marcas negras por todo su cuerpo. Esas marcas negras la ayudan a camuflarse muy bien en los bosques profundos. Tiene una cabeza pequeña si se compara con el tamaño de su cuerpo. Sus ojos y nariz están bien elevados, casi por encima de su cabeza. Eso le permite ver fuera del agua mientras se queda completamente sumergida para cazar a sus presas.

Soldados brasileños que clavan una anaconda con tachuelas verde
Soldados brasileños capturando una anaconda.

Se encuentran anacondas verdes en Sudamérica, en los países al este de los Andes, incluyendo lugares como Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil y la isla de Trinidad, y tan lejos como al norte de Paraguay. Viven en pantanos, las tierras bajas donde inundadas cuando llueve, y los riachuelos de aguas lentas. Sobre todo, se encuentran en las selvas tropicales. Pueden ser lentas y torpes cuando viajan por la tierra, pero en el agua se mueven extremadamente rápido. Es por eso que las anacondas verdes (que son activas por la noche) prefieren vivir cerca o en el agua. Esto también explica porqué a veces las llaman boas de agua. Pasan en ella la mayor parte del tiempo, más que cualquier otra boa.

 

Las anacondas verdes tienden a flotar sobre la superficie del agua con el hocico apenas sobresaliendo del agua. ¡No quieren que su cena las vea! Cuando su comida se acerca al agua para beber, la anaconda verde la atacará con su quijada. Después, se enrollará a su cuerpo firmemente. Al final, la criatura dejará de respirar y la anaconda verde la tragará por completo.

Anaconda y ser humano verdes

La quijada se mantiene junta debido a ligamentos elásticos, los cuales le permiten abrir la boca mucho más que el tamaño de su cabeza. Tiene un sistema digestivo muy lento. Después de engullir algún animal, tarda algunas semanas en digerirlo por completo. Normalmente, después de haber comido mucho, pasa semanas – a veces meses – sin comer.

Las anacondas verdes comen muchos tipos de animales como peces, ratas, tortugas y otros animales de sangre fría. Una gran anaconda verde puede comer animales más grandes como dantas, ciervos, carpinchos y caimanes. También existen casos donde las más grandes anacondas hembras comen a las más pequeñas anacondas machos. Sin embargo, no hay prueba de que las anacondas verdes ataquen ni coman personas.

La madre anaconda verde incuba los huevos dentro de ella hasta que salgan del cascarón. Después, la madre dará a luz a las crías. Pueden nacer de 20 a 40 serpientes a la vez. A veces, ella puede tener hasta 100. ¿Puedes imaginar 100 pequeñas anacondas verdes contorneándose por todos lados? Esas crías miden entre 70-80 centímetros (27-30 pulgadas) cuando nacen. Recién nacidas ya están listas para nadar y cazar. Puesto que nacen independientes, no reciben ningún cuidado parental. Una vez nacidas las crías, la madre puede perder la mitad de su peso.

Cuando son crías, a menudo otros animales las comen. Si sobreviven, pueden vivir 10 años en cautividad. Ya que son de sangre fría, los cambios en la temperatura las puede afectar drásticamente. Si sube la temperatura, las anacondas verdes harán cualquier cosa para evitar que se recalienten los cuerpos. Si baja, buscarán en lugares calientes para mantener su temperatura interna ideal.

Aparte de eso, las anacondas verdes regulan la temperatura del cuerpo al cambiar la cantidad de piel expuesta al sol. Si se cría una anaconda verde en un acuario con calefacción homogénea en cada parte y la anaconda encuentra que la temperatura sube, se puede morir de calor. Aunque no muera, el exceso de calor puede causar cambios en los ciclos cuando mudan de piel y causar una enfermedad que se llama la retención de los parches oculares. Eso les puede causar ceguera. También un exceso de calor las vuelve muy agresivas.

Alguien que cría una anaconda verde debería usar un calefactor simple y una bombilla infrarroja para mantener una temperatura óptima en un acuario. También tiene que exponerla a la radiación ultravioleta porque ayuda a la anaconda de producir la vitamina D, la cual necesita para sus huesos.

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